Gaia Maria Ingargiola y Gaia Sodoma son dos profesionales en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, y Derecho Internacional respectivamente, quienes desde hace casi dos meses se encuentran en Lima, Perú como parte de un equipo de voluntarios miembros de la ONG italiana Progettomondo MLAL, institución con quien gracias a una alianza de varios años, son ahora parte del equipo de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Peruana (PMH-CEP). En esta entrevista deseamos presentarlas y que puedan conocerlas un poco más.

1. Compartan un poco sobre ustedes

Gaia Maria Ingargiola (GM)

Tengo 23 años y estoy en Lima para realizar mi experiencia del servicio civil. Para mí es la primera vez fuera de Europa y mi primer viaje tan largo. Me gradué en octubre de 2021 en Relaciones Internacionales y simultáneamente obtuve un diploma en Emergencias e Intervenciones Humanitarias en un instituto de investigación italiano. Elegí hacer esta experiencia para conocer cosas diferentes a las que estoy acostumbrada: no sólo el idioma y la cultura, sino también los problemas de aquí. De hecho, durante los dos últimos años, el Perú me ha dado mucha curiosidad, tanto que centré mi tesis de la Universidad en este país. También escribo artículos geopolíticos para una start-up italiana y mi permanencia aquí me dará mucho que pensar y escribir.

Gaia Sodoma (GS)

Hola, soy Gaia! Tengo 25 años, soy italiana y estoy haciendo mi servicio civil universal aquí en Lima. Soy una persona curiosa, me encanta leer, comer y conocer nuevas personas y culturas. Me apasionan las relaciones internacionales y los derechos humanos, tengo un título y un máster en derecho internacional y europeo.

2. ¿Qué significa para ustedes ser voluntarias?

(GM)

Para mí, ser voluntaria significa ayudar a los necesitados indiscriminadamente y sin querer nada a cambio. Empecé a ser voluntario a los 11 años, cuando empecé con los scouts, y estas actividades me han hecho crecer mucho. Ser voluntario significa estar dispuesto a conocer nuevas realidades, buenas o malas, salir de tu zona de confort. Llegar a casa por la noche cansado pero satisfecho porque has hecho algo bien. Dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encontraste.

(GS)

Para mí, el voluntariado significa ponerme a disposición de los demás y participar. Poner no sólo mis habilidades sino también a mí misma para ayudar a los demás. Ser voluntaria aquí en Perú significa para mí poder ayudar a romper los prejuicios y las ideas preconcebidas sobre los migrantes, poder ayudar a la gente, concretamente. Ser voluntario es abrazar la experiencia en su conjunto, madurar mis habilidades en el trabajo, en las relaciones humanas, pero sobre todo es el deseo de querer darle la vuelta a toda la realidad a la que estoy acostumbrada para verla desde un nuevo punto de vista. Para cuestionarme a mí misma.

3. ¿Qué expectativas tienen en relación con la oficina de Pastoral de Movilidad Humana (PMH) de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP)?

(GM)

Durante el trabajo con la Pastoral me gustaría conocer y dominar las herramientas que le ayudan en su trabajo diario (por ejemplo, Notion) y tener contacto directo con los beneficiarios. Espero conocer el trabajo que no se ve, el trabajo preparatorio de cada actividad y también comprender las herramientas utilizadas para el seguimiento de los proyectos. Espero poder ayudarles con mis conocimientos de gestión de proyectos y poner en práctica lo que sólo he estudiado hasta ahora.

(GS)

Las expectativas son diferentes y complejas, una revolución en mi forma de pensar. Primero, espero ampliar mis capacidades de trabajo, aprender a coordinar un proyecto (quién sabe), conocer sus mecanismos. Entender cómo un organismo, como PMH, que actúa en todo el territorio consigue estar presente y ayudar concretamente a las personas que necesitan ayuda.

4. ¿Qué actividades vienen desarrollando en estos primeros meses de trabajo con las personas migrantes y refugiados?

(GM)

Me gusta mucho el trabajo que he realizado hasta ahora con la Pastoral: es muy práctico y me permite relacionarme directamente con los beneficiarios de los proyectos, en particular con la entrega de los kits de alimentos. También me parece muy útil el trabajo que hacemos con el sistema de recogida de datos y el registro de documentos. También me gustaría ayudar con las páginas sociales y el sitio web.

(GS)

Ha pasado poco más de un mes desde mi llegada a Lima, pero ya hay muchas actividades. En primer lugar, el hecho de trabajar con programas útiles para la organización (notion, excel…) me ha permitido entender la complejidad de la estructura y su trabajo. La entrega de kits de alimentos, por otra parte, también me está dando una visión del lado más humano, poder hablar con los migrantes es sin duda una experiencia, las historias que llevan detrás nunca son fáciles y, sin embargo, incluso con un simple paquete de alimentos puedes darles esperanza. Una sensación maravillosa.

5. ¿Pueden compartir un mensaje en relación con la migración?

(GM)

En mi ciudad natal, en Sicilia, viven muchos inmigrantes del norte de África y de los países que formaban la antigua Yugoslavia. Estas personas, en tiempos de gran crisis económica, levantaron mi ciudad porque eran los únicos dispuestos a hacer los trabajos más duros. Lo que quiero decir es que la inmigración no es una amenaza, sino un recurso. Conocer otras realidades e integrarlas en la propia no hace más que enriquecer a todos. Por eso creo firmemente que, tanto en Italia como en Perú, hay que crear «puentes» para facilitar la integración de estas personas, enriqueciéndonos también nosotros mismos.

(GS)

¿Un mensaje sobre la migración? Hay una frase que he hecho mía. En la Día Mundial del Emigrante y del Refugiado, el Santo Padre Francisco comenzó su mensaje con esta frase: «Verso un noi sempre più grande (hacia un nosotros cada vez más grande)». Y es perfecto, no hay un ‘nosotros’ y un ‘ellos’, sólo un gran nosotros. Y así es como imagino un futuro sin barreras y sin prejuicios. Como migrante italiana en Perú, me pongo al servicio de ese gran «nosotros» que es el ser humano.

Un comentario en «Nuevas voluntarias presentes en la PMH-CEP»

  • Esta experiencia es muy enriquecedora para las jóvenes voluntarias, quienes están muy conscientes de las actividades que realizan en beneficio no solo de los migrantes y la comunidad, sino también de su desarrollo personal y profesional.

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